WWF: LA SEGURIDAD ALIMENTARIA MUNDIAL ESTÁ EN PELIGRO DEBIDO A LA PRESIÓN SOBRE LOS RÍOS

Un análisis – previo a la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios organizada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que, luego de un controvertido proceso preparatorio de casi dos años, fuera celebrada el pasado 23 de Setiembre – realizado por WWF – una organización de conservación independiente que trabaja, en casi 100 países, para mantener el mundo natural en beneficio de las personas y la vida silvestre –  ha revelado que el 40% del consumo mundial de pescado depende de los ríos al igual que el riego del 25% de la producción mundial de alimentos.

La publicación, Ríos de Alimentos, describe cómo éstos sustentan cuatro componentes clave de la producción mundial de víveres (riego, pesca de agua dulce, deltas y agricultura en tierras aluviales) y cómo el sistema completo corre riesgo creciente debido a la degradación de los ríos del mundo.

Nunca antes se había realizado un análisis del papel que desempeñan los ríos en la nutrición de la humanidad; según Stuart Orr (líder mundial de WWF – Agua Dulce) y Jeff Opperman (científico líder de WWF – Agua Dulce a nivel mundial y coautor del estudio): Los ríos son fundamentales para alimentar al mundo… Los ríos nos han nutrido desde los inicios de la civilización, ayudando a alimentar a miles de millones de personas desde comunidades indígenas hasta megaciudades… Pero están sometidos a un estrés cada vez mayor y si no tomamos medidas urgentes para gestionarlos, no podremos abastecer de forma sostenible a todos en la Tierra.

Ríos de Alimentos demuestra que mucha más comida depende directamente de los ríos de lo que se pensaba anteriormente:

  • Alrededor del 25% de los alimentos del mundo proviene de tierras de cultivo irrigadas por sus aguas.
  • El 40% del consumo mundial de pescado se basa en los ríos (incluida una quinta parte de la captura mundial de peces y más de dos tercios de los peces de la acuicultura).
  • El sedimento de los ríos crea y sostiene los deltas que producen el 4% de los alimentos del mundo en tan sólo el 0,5% de su superficie terrestre (siendo, además, el hogar de alrededor de 500 millones de personas).
  • La agricultura en tierras fluviales cubre – al menos – 10 millones de hectáreas (sobre todo en Asia y África) y produce alrededor del 1% de los alimentos del mundo.

Los ríos «son las arterias del planeta, fluyen con agua, sedimentos y nutrientes que sustentan un tercio de la producción mundial de alimentos, pero, irónicamente, nuestras prácticas agrícolas son una de las mayores amenazas para los ríos y la producción de alimentos que sostienen«, declaró Joao Campari (líder mundial de Alimentos de WWF), agregando que «…necesitamos con urgencia transformar la forma en que producimos alimentos para reducir el impacto sobre el clima, la naturaleza y los ríos…y asegurarnos de que podamos nutrir a 10 mil millones de personas que seremos para el 2050«.

Pasados por alto y subvalorados, los ríos están bajo una presión cada vez mayor debido al uso excesivo del agua, la sobrepesca, el represamiento para la generación de energía hidroeléctrica, la contaminación y el cambio climático.

La agricultura, por sí sola, representa más del 70% de toda el agua dulce utilizada por las personas y, al mismo tiempo, es el mayor contaminador de ríos y ecosistemas de agua dulce, así como un importante contribuyente a las emisiones de gases de efecto invernadero, la deforestación y la pérdida de biodiversidad.

Actualmente, el 75% de los cultivos de regadío crecen en áreas con estrés hídrico, cifra que empeorará a medida que avance el cambio climático y el mundo se caliente cada vez más; mientras tanto, sólo un tercio de los grandes ríos fluye libremente, a pesar de que son fundamentales para la estabilidad de los deltas y la supervivencia de las pesquerías de agua dulce.

La señal más clara del daño que hemos causado – y que seguimos causando – a nuestros ríos, es el colapso de la biodiversidad de agua dulce: en los últimos 50 años, hemos perdido el 84% de las poblaciones de especies de agua dulce, mucho más que en los ecosistemas terrestres o marinos. Según Stuart Orr (líder mundial de WWF – Agua Dulce) “Un tercio de las especies de agua dulce están en riesgo… se enfrenta a la extinción. Estas impactantes estadísticas recalcan la grave amenaza para la producción mundial de alimentos que depende de los ríos” y “si nuestros ríos no pueden sustentar especies de agua dulce, no podrán sustentarnos a nosotros«.

En síntesis, la urgente necesidad de transformar los sistemas alimentarios del mundo es uno de los mayores retos de nuestro tiempo ya que, de alguna manera, tendremos que alimentar a las casi 10.000 millones de personas que habitarán el planeta para el año 2050 y ello sin destruir aún más la biodiversidad ni propiciar el cambio climático. Podemos estar a la altura de esta enorme tarea y aumentar la producción de alimentos de forma que sea positiva para la naturaleza y apoyar el objetivo de lograr personas y planeta sanos, pero sólo si dejamos de pasar por alto – y subestimar – el papel central de los ríos en los sistemas alimentarios mundiales.

Presentamos a continuación algunos puntos de particular importancia de dicha publicación e invitamos a nuestros lectores a acceder a la misma a través del siguiente vínculo:       https://rivers-of-food.panda.org/#intro

LOS DESAFÍOS
La biodiversidad es crucial para un planeta próspero y resistente, pero nos enfrentamos a una crisis global de la naturaleza. Las poblaciones de especies han disminuido un 68% desde 1970. ¿Cuál es la causa principal? Nuestros sistemas de producción de alimentos, responsables del 70% de la pérdida de biodiversidad en la tierra y del 50% en el agua dulce. Los sistemas alimentarios mundiales generan el 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los sistemas de producción de alimentos, incluidas las emisiones de metano procedentes del ganado, el cambio de uso de la tierra, la maquinaria agrícola y el transporte son los principales responsables de las emisiones, pero las enormes cantidades de pérdidas y residuos de alimentos también alimentan la crisis climática.
Por ser uno de los principales impulsores de muchos otros retos medioambientales, el uso de la tierra puede ser el problema medioambiental más acuciante de nuestros días. En la actualidad, la tierra agrícola ocupa el 40% de toda la tierra habitable y su conversión es el principal motor de la deforestación y la pérdida de biodiversidad. El uso excesivo de fertilizantes en la producción de alimentos tiene consecuencias importantes, ya que la escorrentía hacia los arroyos y ríos provoca la eutrofización de los ecosistemas marinos y de agua dulce y el posterior desarrollo de zonas muertas, lo que provoca mortandad de peces y otros daños medioambientales.
¿CÓMO ALIMENTAN AL MUNDO LOS RÍOS?
Los ríos y otros ecosistemas de agua dulce producen 12 millones de toneladas de peces de agua dulce que son capturados en estado salvaje al año. Pero como gran parte de las capturas de agua dulce no se registran, se calcula que la cifra real es mucho mayor: hasta el 19% de la cosecha mundial de pescado. Casi la mitad del pescado que se consume en el mundo procede de la acuicultura y más de dos tercios del pescado procedente de la acuicultura son peces de agua dulce producto de instalaciones que dependen de los sistemas fluviales para obtener agua, nutrientes y huevos de peces.
En total, más del 40% del consumo mundial de pescado depende de los ríos, lo que supone el 4% del suministro mundial de proteínas.
Los ríos transportan sedimentos., como el limo y la arena, que cuando se encuentran con el océano se depositan, creando y sosteniendo deltas que representan algunas de las regiones agrícolas más productivas de la Tierra. Con el flujo continuo de sedimentos fluviales y con el paso del tiempo, los deltas crecen progresivamente elevándose por encima de la subida del mar pudiendo ser extremadamente productivos debido a la combinación de agua abundante y la continua reposición de sedimentos ricos en nutrientes. Aproximadamente el 25% del suministro mundial de alimentos procede de tierras de cultivo regadas con agua de los ríos. Esto incluye desvíos directos de aguas superficiales de ríos y arroyos así como el bombeo de aguas subterráneas que están directamente conectadas a los ríos.

 

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