SE CIERRA EL CÍRCULO…

(Basado en un artículo de Roberto Ramírez Ocampo,
publicado en http://granriocol.blogspot.com/?view=sidebar)

Del 31 de Octubre al 12 de Noviembre en Glasgow, Escocia, han estado reunidos los líderes de más de 130 países para hablar sobre el tan ignorado por algunos, desconocido por otros, utilizado por muchos para hacer política y genuinamente aceptado como una prioridad por el resto: Cambio Climático o Calentamiento Global.

Preocupa la extraña relación del hombre con este fenómeno que avanza imperturbable todos los días, pues somos clientes y proveedores: clientes del oxígeno y el agua y proveedores de la contaminación de estos dos elementos insustituibles.

A la vez seríamos los únicos clientes conscientes de que fuimos nosotros los causantes del desastre y, claro está, los únicos proveedores de la solución para que no nos arrase la realidad que construimos a pesar de las advertencias.

Somos afortunados de tener la certeza de saber quiénes fueron los culpables y esa culpa no vamos a poder compartirla con nadie.

El COP21[1] fue más una pasarela de vanidades que una reunión útil para frenar el deterioro del planeta. Ahora, este COP26, dicen los expertos, trae la posibilidad de lograr cambios que serán el eje de una nueva política mundial para obtener cambios ambiciosos en el mejoramiento del clima.

Se presentan cuatro objetivos prioritarios:

  • Lograr 0° C de aumento de la temperatura en 2050, manteniendo la meta de 1,5° C para el final del siglo. Esto exige:
    • Objetivos más ambiciosos para el 2030:
      • Acelerar la fase sin carbón.
      • No más deforestación.
      • Aumentar la producción de vehículos eléctricos.
      • Más inversión en energías renovables.
  • Proteger comunidades y sus hábitats naturales. El clima continuará cambiando sin importar si reducimos emisiones y esto tendrá efectos devastadores.
    • Proteger ecosistemas restaurados.
    • Construir defensas, sistemas de alerta e infraestructura resiliente y agricultura que evite la perdida de hogares, de sustento a las comunidades y salve vidas.
  • El compromiso de los países desarrollados de financiar al menos US$ 100 mil millones por año hasta el 2026.
  • Trabajar en equipo, finalizando el libro de reglas de Paris y acelerando la colaboración entre gobiernos, empresas privadas y sociedad civil.

En conversaciones con la PhD colombiana, Adriana Gómez, que trabaja en Austria en el Instituto Internacional para Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), se mostró optimista con el compromiso de poner fin a los subsidios de los combustibles fósiles, hay quienes ven una luz por cuenta de la lucha sin cuartel a la reducción de metano (CH4).

Todo esto luce esperanzador; sin embargo – y para no hacer muy extenso este artículo – surgen las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo se realizarán los seguimientos a las conclusiones y compromisos que surjan de la reunión?
  • ¿Tienen nuestros países una estrategia para poder comercializar bonos REDD (Deforestación evitada) con sistemas de vigilancia que le aseguren a quienes se interesen que las hectáreas de bosques primarios y las toneladas de CO2 equivalentes secuestrados, sean las que decimos que son?
  • Es lamentable, pero la meta de los US $100 mil millones para financiación no se ha cumplido (venía desde la COP21). La sugerencia es que se publique un informe mensual para saber cómo están las financiaciones a nivel mundial. ¿Cuánto han recibido nuestros países, quienes lo han recibido y cuál es el balance?
  • ¿Quién o quiénes están trabajando para desarrollar soluciones prácticas que nos permitan secuestrar CH4 y C02?

Todos ellos, temas que – indudablemente – tienen que ver con nuestros ríos…

Fuente:
Roberto Ramírez Ocampo en http://granriocol.blogspot.com/?view=sidebar

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