¡RÍOS SIN AGUA!

El pescador se levantó temprano una mañana reciente, golpeó los contenedores de combustible de su pequeña embarcación para asegurarse de que tenía suficiente para el día, y salió al río Paraná, red en mano. La expedición fue una pérdida de tiempo. El río, una de las principales fuentes de ingresos de Sudamérica, se ha reducido considerablemente a causa de una grave sequía, y los efectos están dañando las vidas y los medios de subsistencia a lo largo de sus riberas y mucho más allá. “En todo el día no agarré un pescado”, dijo el pescador señalando los parches de hierba que brotan donde antes había agua. “Todo está seco”.

Al otro lado del río, en Terminal Puerto Rosario, los funcionarios tuvieron que extender los brazos de las grúas más de dos metros para poder llegar a los barcos, dijo uno de los directores portuarios.

Para un chico de 15 años que vive en El Espinillo, la misma comunidad isleña en que vive el pescador, la repentina desaparición del agua significa que ahora tiene que caminar dos horas para llegar a la escuela. Antes, el trayecto le llevaba 15 minutos… en bote.

Y en el centro de Rosario, Guillermo Wade, Gerente de la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas (CAPYM), hace cálculos cada mañana para determinar cuánto se pueden cargar los buques sin correr riesgo de que se queden atascados en los tramos menos profundos del río.

Los barcos han estado transportando un 25 a 30% menos de la carga normal y esa cifra pueda llegar hasta el 65% a finales de este año…

Estamos perdiendo una bestialidad de carga”, dijo Wade.

 

Los dueños de los barcos están aumentando los costos para compensar el riesgo de quedar atrapados en las aguas poco profundas y el precio promedio de un viaje marítimo se ha duplicado con creces desde Mayo, pasando de 15.000 a 35.000, US$/día asegura Gustavo Idígoras, Presidente de la Cámara que representa a las empresas exportadoras de cereales. (CIARA – CEC).

Los anteriores son algunos de los relatos que recoge un reciente artículo del New York Times que es referido por el portal uruguayo Montevideo.com.uy.

Con relación a las causas de la reciente (2020) y actual (2021) bajante que afecta a los ríos de la Cuenca del Plata, en un evento organizado durante el pasado mes de Mayo, Javier Valladares, Licenciado en Oceanografía, Doctor en Geografía y Vicepresidente de la Academia del Mar, dijo que las mismas deben – necesariamente – abordarse desde un enfoque “interdisciplinario” porque los efectos que vemos son productos de una “multicausalidad” y, a modo de ejemplo, enumeró los distintos vectores que confluyen en la situación: “cambios en el uso del suelo, cambio climático y uso de las represas río arribaComo consecuencia de esto, el calado se ve afectado y los buques deben completar en Quequén o Bahía Blanca; se dificulta la importación de soja de Paraguay y Brasil que, a su vez, es clave (por su mayor valor proteico) para producir aceite de soja en Rosario… Los tanqueros necesarios para exportar aceite están a su vez complicados por su mayor uso como depósito flotante de combustible… Los empujes bajan con menos barcazas por el calado y las demoras en el cruce en Yacyretá, lo que genera más tráfico y mayores costos” indicando, además, que “Hay un cambio de estacionalidad… Antes la bajante ocurría a fines del invierno, y ahora lo hizo a contra – estación”.  “Para solucionar esto hay que planificar, trabajar sobre futuros deseados y no sobre las circunstancias que nos imponen los hechos. Ir por donde quiero, no por donde me empujan”.

En efecto, desde el año 2019 las aguas de la Cuenca del Plata viven un ciclo de descenso que ya es el más prolongado de la historia… No llueve. Y si llueve, no alcanza para compensar… y es así que la cuenca padece una sequía con efectos que se evidencian a primera vista y consecuencias que nadie se atreve a predecir… Los ríos Paraguay y Paraná – ejes centrales de una cuenca que cubre casi 3.170.000 km2 –  se encuentra en un estado que asombra a quienes viven a sus orillas y alarma a los científicos.

La situación no es nueva… A grandes rasgos, se considera que la primera mitad del Siglo XX fue un período de lluvias escasas habiendo ocurrido lo opuesto en la segunda mitad para posteriormente, alrededor del año 2000, haber entrado en un nuevo período de aguas bajas…

Si bien conocer las causas es importante y será tema de largas discusiones y numerosos seminarios, todos están de acuerdo en que – como opina Cecilia Reeves, bióloga del área Humedales para la Vida del Taller Ecologista, una organización socio  ambiental con sede en Rosario –  “Son muchas cuestiones de distintas magnitudes que se van sumando” y no importa si unas contribuyen más que otras ya que el resultado es la alteración de los caudales y el descenso en los niveles de los ríos y de la cuenca en general…

Todo ello afecta a los países y es por eso que en esta Edición del Boletín Informativo Marítimo queremos detenernos en las consecuencias y si bien nos centraremos en el impacto sobre la navegación y el comercio no queremos dejar de mencionar otros sectores de particular importancia.

Es así que:

  • Guillermo Lanfranco, Gerente de Comunicación de Aguas Santafesinas (Argentina), empresa encargada de potabilizar el vital elemento que se extrae tanto del río Paraná como de algunos de sus afluentes, expresa que: “Hoy las bombas de succión trabajan forzadas, con mucha presión mecánica para mantener la oferta necesaria, pero si el nivel del río disminuye todavía más es posible que debamos ajustarla. Nunca habíamos vivido una situación así”.
  • Si bien en los últimos días del mes de Julio los responsables de la Central Hidroeléctrica de Itaipú, en el límite entre Paraguay y Brasil y a pocos kilómetros de la triple frontera con Argentina, garantizaron la provisión de energía – pese a que el nivel del embalse se encontraban por debajo de sus límites históricos – nadie puede afirmar que la situación se mantendrá si no aparecen las lluvias: “Las represas de la cuenca alta están funcionando al 35% de su capacidad y la de Yaciretá (más al Sur, entre Paraguay y Argentina), en torno al 50%. Si no llueve podríamos tener inconvenientes con la provisión de electricidad”, alertó Gustavo D’Alessandro.
  • La caída en los niveles de la cuenca, ya está perjudicando la economía de los países: el 85% de las exportaciones argentinas salen en grandes barcos desde los puertos del Paraná Inferior como así también el 73% de las exportaciones paraguayas y el 20% de las bolivianas… pero no sólo ellas, por allí también se mueve la mayor parte de las importaciones de Paraguay y del SW Boliviano (incluyendo el vital combustible).
  • La fauna ictícola también recibe un impacto directo: “Las especies adaptadas al humedal ven alterado su medio y se ven obligadas a migrar o buscarse la vida de otra manera. Los peces pierden las áreas donde desovan y en otros casos los huevos y alevines (crías de peces) quedan expuestos a depredadores. En el largo plazo, esto reducirá las poblaciones” dijo Cecilia Reeves mientras que Andrés Sciara, docente e investigador de la Universidad de Rosario, agregó que “Desde 2015 no hay una gran inundación que genere el estímulo y el espacio de cría de peces que después mantenga la población hasta el siguiente ciclo de lluvias. Si el estado actual continúa, el grupo de peces más extraído vivirá una situación crítica”.

Fuentes:
https://www.montevideo.com.uy/Ciencia-y-Tecnologia/El-Parana-se-marchita-y-con-el-se-seca-un-pilar-economico-de-Sudamerica-uc797218
https://tradenews.com.ar/bajante-del-parana-causas-consecuencias-y-oportunidades/
https://es.mongabay.com/2021/08/parana-el-plata-cuenca-rios-sequia-argentina-brasil-paraguay/

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