NAUFRAGIO

Autor: Juan Cárcamo Romero

Esa noche de Junio el mar estaba furioso y golpeaba mi barca con grandes olas oscuras apenas salpicadas por el resplandor de los rayos y los relámpagos que se escapaban del cielo. Yo me aferraba con fuerza al timón pero sabía que ya nada podía hacer y que en definitiva nada impediría naufragar en esas frías aguas del océano.

Pensé en ti mientras eso ocurría y en todas las cosas que no te dije, en todas las historias que tenía que contarte.

Recuerdo esa vez que te llamé desde un pueblo del mundo. Era muy temprano ese día y recién había llegado hasta allí. La pieza del hotel era un pequeño cuarto pero con una gran ventana que parecía no respetar la lógica de sus dimensiones y que a ratos sobrepasaba sus propios límites. Las aspas de un gran ventilador giraban en alguna parte del techo. Desde allí podía ver el puerto e incluso hasta mi barco. Tú dormías cuando te llamé y hablamos por largo rato tratando de recuperar todo ese enorme tiempo de ausencia… ¿Por qué dejamos de hablar esa mañana? ¿Por qué no seguimos hasta que nuestras lunas coincidieran en su viaje? ¿Por qué no esperamos a que el sol nos iluminara con la misma luz?

Te recordaba tanto mientras mi barco moría esa noche, que mis lágrimas se confundían con la lluvia que bañaba mi cara. Yo cerraba mis ojos para tratar de alcanzar tu recuerdo y decirte todo lo que no te dije. Y en un momento el agua entró por todas partes hasta romper toda la estructura como si fuese la frágil cáscara de un huevo flotando en una pileta.

Esa noche morí­ y mi cuerpo se hizo parte de aguas turbulentas y oscuras, disputado por corrientes de mil mares y arrastrado hasta mundos submarinos…

Pero me han dicho que siempre ha sido así, y que el agua se calma y que entonces una fuerza enorme te saca de allí…y entonces lloras…y entonces todo comienza de nuevo.

 

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