LEY ANCHOÍTA: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Autor: Ing. Alejandro Castro

En Diciembre del año pasado, se presentó ante el Poder Legislativo un proyecto de ley que prioriza el destino del recurso Engraulis Anchoíta para el consumo humano directo y, en función del mismo, hay un anteproyecto para el ordenamiento del proyecto portuario de La Paloma como un Parque Industrial Pesquero.

Los autores de la iniciativa son Juan Manuel Otero Ferrés, director de Amiantis, conjuntamente con comunidades de pescadores locales y empresarios de la Región Este, agrupados en lo que se denomina la “Corporación Cabo Santa María”.

Dicho proyecto fue analizado por la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de la Cámara de Diputados, aunque todavía no tuvo tratamiento legislativo, y cuenta con varios puntos significativos que bien pueden ser el inicio de un cambio de rumbo y de la regulación de un recurso que, hasta el momento, ha sido objeto de adjudicaciones fallidas o, simplemente, de especulación por parte de las autoridades de turno.

El espíritu del mismo es:

  • Generar las garantías necesarias para que dicho recurso quede blindado – definitiva / constitucionalmente – de la sobreexplotación pesquera y de la especulación financiera de la que ha sido objeto durante las últimas décadas.
  • Subdividir la Captura Total Permisible (toneladas anuales que surgen de informes técnicos elaborados por Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero – INIDEP de la República Argentina y que la Comisión Técnico Mixta del Frente Marítimo – CTMFM publica anualmente, en 25 cuotas.
  • Dichas cuotas serian adjudicadas a nuevas PYMES o Cooperativas locales a las cuales se les brindará asesoramiento en gestión comercial y acceso a créditos blandos para la adquisición de nuevos barcos y equipamientos.
  • La descarga obligatoria exclusiva de dichos recursos en puertos de la Región Este.
  • Promover la Constitución de nuevas PYMES familiares o Cooperativas, que serán potenciales adjudicatarias de las cuotas.
  • Convocar a inversores locales, o extranjeros, para la instalación de industrias procesadoras, salazones, conservas u otros y ello con la batería de incentivos tributarios que Uruguay está instrumentando.

Otero Ferrés reconoció que en la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA), que preside el veterinario Jaime Coronel, existe un expediente – en trámite – de solicitud de permisos de captura de anchoíta con destino a la industria harinera… “Que se otorgue un permiso de esas características es ir décadas hacia atrás… Es ignorar por completo todas las recomendaciones FAO acerca de la sostenibilidad que el Código de Pesca Responsable establece… Esta iniciativa va a contramano de esa resolución cuando se trata de un recurso común”.

La iniciativa expone las ventajas de capturar y procesar anchoíta para el consumo humano directo por sobre la industrialización para harina; en efecto, según el entrevistado “Una captura total permisible de 40.000 toneladas anuales (valor 2020) destinadas al consumo humano directo significaría, en términos reales y en un horizonte de tres años, la generación de miles de puestos de empleo permanente y decenas de millones de dólares de ingresos al Uruguay”.

Las toneladas surgen en función de los informes técnicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP – Argentina) y que la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo (CTMFM) publica anualmente. “Se dividirían en veinticinco cuotas que serán asignadas a PYMES o Cooperativas locales a las cuales se les brindará asesoramiento y créditos blandos para la adquisición de barcos nuevos y equipamientos”, señala el proyecto que abre la convocatoria a inversores locales o extranjeros para la instalación de industrias procesadoras, salazones, conservas u otros, con la batería de incentivos tributarios que Uruguay está instrumentando.

El puerto epicentro de toda esta iniciativa será La Paloma, dado que es el más próximo a la zona de pesca y porque, además, cuenta con el espacio ideal para la instalación de una planta procesadora siendo de particular interés, para las autoridades locales, la ejecución de proyectos que generen oportunidades laborales para la comunidad.

Con el aval del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) se autorizó para este año, una captura de 120.000 toneladas anuales, pero Argentina solo captura unas 8.300 toneladas (80% patagónicas) por año. Uruguay no ha realizado capturas y estaría estudiando iniciativas para destinar la anchoíta a la fabricación de harina.

¡Dos pésimas formas de administrar los recursos e ignorar la pobreza,
el desempleo y la desnutrición de ambos pueblos!

Hay disponibles 120.000 toneladas de anchoíta, a compartir entre Argentina y Uruguay, que podrían generar alimentos, empleo y divisas. Destinar la captura de anchoíta para la fabricación de harina es un acto de irresponsabilidad total, absolutamente incompatible con lo previsto en el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo (Arts. 74º, 80º y 82º), una depredación indirecta (no obtener el mayor valor agregado posible sobre una misma unidad capturada) y una violación al Tratado que claramente establece “la adopción y coordinación de planes y medidas relativos a la conservación, preservación y racional explotación de los recursos vivos y a la protección del medio marino”.

Si Uruguay destinase a harina las 60.000 toneladas de anchoíta que le corresponden, generaría un total de 4.000 jornales de trabajo al año y sería imposible controlar el volumen, la madurez sexual y el tamaño del recurso capturado (Resoluciones N° 3/2002 y 14/2014 de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo); por el contrario, si dicho volumen se destinase al salado y la venta a granel permitiría obtener unos 264.000 jornales y si, además de ello, se le agregase el fileteado, podrían generar unos 6.000 empleos más.

La cuenta es fácil y las matemáticas no mienten:

4.000 empleos < 264.000 + 6.000 = 270.000 empleos

¿Qué está pasando con la “Ley Anchoíta”? (Una iniciativa para explotar un valioso recurso pesquero del Este del país, siguiendo los lineamientos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y que podría generar miles de puestos de trabajo en una de las zonas más deprimidas del país).

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí