La otra cara de un conflicto portuario

En la República Argentina durante las últimas semanas del año 2020 se desarrolló un importante conflicto con medidas de fuerza y huelga que, fundamentalmente, afectaron las operaciones en los principales puertos graneleros ubicados tanto en la zona del Gran Rosario (sobre el río Paraná) como, sobre la costa oceánica (los puertos de Quequén y Bahía Blanca) y que involucraron a varios gremios del sector tales como, en un principio, la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmontadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA) y la Unión de Recibidores de Granos y Anexos de la República Argentina (URGARA) a los que, posteriormente, se sumaron, entre otros, la Federación de Estibadores Portuarios (FEPA), el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y Cabotaje Marítimo.

Al cierre de esta edición, tras casi un mes sin actividades, ingresamos al servicio de rastreo satelital disponible en https://www.marinetraffic.com y el panorama que encontramos fue el que se aprecia en las siguientes figuras donde, en la zona común de espera para el acceso a la Vía Navegable Troncal, contabilizamos más de 80 buques con destino a San Lorenzo (SLO)… lo cual, para dichos buques, implica, entre otros perjuicios, acumulación de basuras, de aguas residuales, de “slots”, problemas por escasez de agua potable… Sin lugar a dudas, la otra cara de un conflicto portuario…

 

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