CUIDADO CON LAS OPERACIONES DE AMARRE

Autor: Lic. Carlos de Arrascaeta

Era temprano en la mañana y el buque se estaba preparando para zarpar. El equipo y personal de Amarras estaban en proa y popa pronto para la maniobra.

En el puente, el Capitán tuvo una breve sesión informativa con el piloto. No hubo información previa a la maniobra, por lo que no se había discutido la evaluación del riesgo de amarre. El personal había sido asignado y agrupado en las estaciones correspondientes. Nada especial, una maniobra más.

El Primer Oficial estaba en Puente alistando para el zarpe y no participó en la sesión informativa del Práctico y el Capitán.

Uno de los Marineros de Cubierta en la maniobra en proa se había embarcado el día anterior. Tenía tres años de experiencia, pero esta era la primera vez que trabajaba para la empresa y, por ende, con el personal a bordo. Había completado la sesión informativa de seguridad obligatoria con el tercer oficial el día anterior cuando se unió al buque. A la salida, estaba trabajando frente al cabrestante de amarre, asegurándose de que las líneas de amarre se almacenaran correctamente en el tambor.

El barco estaba amarrado con dos “largos” en proa y dos en popa, dos “springs” a proa y dos a popa y dos “travernsines”. El Capitán dio la orden de individualizarse, lo que significaba que se recuperaron ambos “travensines”, un “spring” y un “largo” de proa y otro de popa.

El segundo oficial, que estaba en proa, no soltó ninguna de las líneas principales. Las otras líneas fueron recuperadas sin ningún incidente.

Cuando el Capitán estuvo satisfecho, dio la orden de «dejar ir todas las líneas».

Cuando las líneas de proa estaban flojas, el “nuevo” las colgó en el gancho unido a cada bolardo de rodillos, en lugar de alrededor del bolardo de rodillos, que era el procedimiento correcto según la evaluación de riesgos.

Otro Marinero de Cubierta estaba operando el cabrestante de amarre, pero no podía ver al “nuevo” que manejaba las líneas. Esto se debió a que el cabrestante era demasiado grande.

El segundo oficial tuvo dificultades para ver la línea frontal más avanzada y supuso que estaba despejado porque el controlador de la amarra de proa se había alejado del bolardo y parecía estar hablando por su radio.

El segundo oficial dio la orden al marinero del cabrestante de levantar ambas amarras de proa y no prestó atención a lo que estaba haciendo el “nuevo”… pero asumió que estaba dirigiendo las líneas de amarre.

Desafortunadamente, la línea de proa más avanzada todavía estaba unida al bolardo y cuando el “nuevo” comenzó a levantar el titular, se apretó rápidamente y salió del gancho del bolardo con un fuerte golpe que lo golpeó en la cintura.

El “nuevo” se derrumbó de dolor y fue llevado al hospital donde se descubrió que había sufrido lesiones graves en la espalda. Las lesiones fueron tan graves que no pudo reanudar las tareas de navegación.

CONCLUSIÓN

  • Se debe cumplir con la planificación de las Maniobras de Amarras del buque donde cada tripulante debe conocer cuál será su función pero además conocer la de los demás tripulantes.
  • Si un tripulante no ha recibido la formación adecuada a bordo es conveniente que no participe directamente.
  • Cada maniobra requiere un análisis de riesgos especial y concreto que se evalúa en la sesión informativa donde deben participar todos quienes estarán en la misma, sin excepción alguna y comenzando por el Capitán.
  • Si bien son maniobras habituales se debe considerar cada maniobra independiente por los factores externos al buque además de los internos.
  • Recordar que es conveniente contar con un Plan de Gestión de Sistemas de Amarras el cual es fundamental para garantizar que todos los riesgos evaluados se gestionen de manera óptima.
  • Dicho plan debe contener información de diseño, equipamiento, procedimientos, prácticas (operativas y de formación), instrucciones, listas de chequeo y reportes de los sistemas de Amarras.

El 14% de los accidentes con Sistemas de Amarras provocan la muerte inmediata mientras que más del 60% restante lesiones graves y severas en piernas, pelvis, rodilla, manos, hombros.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su Manual de Prevención de Accidentes a bordo de los Buques en el Mar y en los Puertos, previó en su Párrafo 19.4.1 que todos los marinos que participen en operaciones de amarre y de desamarre deberían estar informados sobre los riesgos que entrañan tales operaciones.

¡Cuidado con las maniobras de amarras!

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