BUQUES QUE HICIERON HISTORIA: INSTITUTO DE PESCA Nº 1

Instituto de Pesca Nº 1

(Ex “Princess Royal”, ex  “Diez”)
Bandera Británica (1905 – 1909), Argentina (1909 – 1914), Uruguay (1914 – 1953)
45,60 m de eslora, 7,05 m de manga y 3,65 m de puntal
Desplazamiento 339,52 ton con 152,79 de tonelaje neto

Esta nave perteneció al típico diseño de pesqueros británicos de principios del Siglo XX, con la proa recta, la popa redonda en cola de pato, chimenea alta y recta con su eterno penacho de humo negro, casillería pequeña y aparejo de pailebot.

Su propulsión principal: una máquina alternativa vertical de triple expansión sostenida por una caldera cilíndrica horizontal de llama de retorno (tubos de fuego) alimentada a carbón, proporcionando 480 HP sobre una hélice patente que debería permitir una velocidad de 12 nudos, aunque en los hechos nunca superó los 10.

Fue construido en 1906 en el astillero A. Holly & Co. de Aberdeen, Inglaterra, y matriculado como pesquero bajo el nombre ”Princess Royal” en el pequeño puerto pesquero Northshielda, Aberdeen, dedicado a la pesca del arenque y el bacalao en el Mar del Norte para Doods Steam Fishing Company Ltd.

A fines de 1909 fue vendido a la empresa argentina Compañía de Pesca Río de la Plata, quien lo integra a su flota de fresqueros, manteniéndole el nombre “Princess Royal”. Tres años más tarde, a comienzos de 1913, fue vendido a la sociedad anónima La Pescadora Argentina, que lo rebautizó como “Diez”.

Entretanto, el 18 de Setiembre de 1911, se fundó, en Montevideo, el Instituto de Investigaciones de Pesca, organismo dependiente del Ministerio de Industrias. En 1914, cuando se buscaba dotar al Instituto de un buque adecuado para la investigación, llegó una propuesta de La Pescadora Argentina ofreciendo en venta el “Diez” (ex “Princess Royal”) por 8.000 libras (37.000 pesos uruguayos de la época), con todas las artes de pesca y elementos de navegación.

Durante su período como pesquero argentino, tanto el “Princess Royal” como el “Diez” habían sido apercibidos por las autoridades uruguayas por violaciones del espacio marítimo nacional durante las faenas. En 1914, una dotación de presa del crucero “Uruguay” abordó el pequero y lo condujo a Montevideo. En su condición de buque detenido, y ante las voluminosas multas que se avecinaban por la reiteración de las faltas, fue que los propietarios de La Pescadora Argentina consideraron conveniente vender el pesquero al gobierno uruguayo.

La compra se materializó el 1 de Diciembre de 1914, interviniendo el director del Instituto de Investigación de Pesca, Juan N. Wisner, como representante del Estado uruguayo en la transacción. El buque fue inscripto en la matrícula nacional con el nombre de “Instituto de Pesca Nº 1”.

En 1914, el explorador antártico inglés Sir Ernest Shackleton perdió su buque en el mar de Weddell. En abril de 1916, los náufragos lograron alcanzar la Isla Elefante enviando una solicitud de auxilio. Uruguay se ofreció a intentar el rescate alistando para tal fin al «Instituto de Pesca N° 1», al comando al Teniente de Navío don Ruperto Elichirebehety. Como es ya conocido, la expedición zarpó de Montevideo el 9 de Junio de 1916, arribando el 20 a proximidades de la isla Elefante, pero sin poder brindar el auxilio por los hielos presentes. El buque regresó a Montevideo previa escala en Malvinas.

Concluida la épica expedición al mar antártico, el “Instituto de Pesca Nº 1” volvió a sus tareas de investigación pesquera y en 1936 fue rebautizado “Aldebarán”, nombre que mantuvo en 1942 cuando fue transferido a la Inspección General de Marina.

La nave conservó hasta su último día de operación un golpeteo en la máquina, producto de una avería en los hielos que nunca fue totalmente reparada y que lucía como medalla por la hazaña que otrora viviera en las aguas antárticas.

El “Aldebarán” fue vendido como chatarra en 1953, por quinientos pesos (de la época), adquirido por Héctor Gualla Araez, quien redujo a pequeños trozos de metal que fundieron en el horno toda la grandeza de ese casco, donde un grupo de Orientales habían demostrado que nuestra Patria seguía siendo cuna de hombres nobles.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí