8M: HACE 200 AÑOS YA HABÍA EN EL RÍO DE LA PLATA MUJERES EMPRESARIAS, MARÍTIMAS Y FLUVIALES

Todavía no hay demasiados datos concretos sobre la presencia de la mujer en las actividades portuarias y navieras, solo se sabe que debería ser mucho más importante en el mundo, y no por una cuestión de género, sino de capacidad.

Las cifras más confiables no son actuales y, pese a su antigüedad, todavía hoy se sigue citando un informe de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) de 2003, donde sólo el 1 o 2% de los 1,25 millones de marineros activos en el mundo eran mujeres y en el sector de los cruceros, representaban del 17 al 18% de la fuerza de trabajo.

Es de suponer que en las últimas dos décadas esos números hayan mejorado significativamente, aunque este año comenzarán a conocerse cifras concretas gracias a una  primera encuesta mundial realizada por la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Asociación Internacional de Comercio y Transporte de Mujeres (WISTA International).

El propósito consiste en obtener datos de referencia sobre el número de mujeres en el ámbito marítimo y oceánico y los puestos que ocupan y la idea es repetir la encuesta cada tres años para conocer la evolución.

Se estima que Estados Unidos es uno de los países que más mujeres emplea en posiciones a las que antes no tenían acceso, y luego le siguen Inglaterra, Grecia y Francia.

Si bien miles de mujeres buscan insertarse en el sector marítimo, embarcar puede ser una misión frustrante en la que prejuicios y mitos infundados atentan contra una necesaria igualdad, sobre todo cuando las aspirantes recibieron la misma formación que los hombres.

Uno de los casos más concretos se advierte en el sector pesquero con los aspirantes a capitanes de buques, por ejemplo.

DOS SIGLOS DE HISTORIA EN LA CUENCA DEL PLATA

Contrariamente a lo que podría suponerse, en los años previos a la independencia de la Argentina ya actuaban en el ámbito portuario y marítimo mujeres empresarias.

El tema fue analizado en su tesis de posgrado por la Doctora en Historia Marcela Aguirrezabala. Con el título “Las mujeres en la actividad mercantil, financiera y marítima del Río de la Plata a fines del Antiguo Régimen”, el trabajo de la investigadora de la Universidad Nacional del Sur (UNS) abarcó los sectores medios y altos de la sociedad del Río de la Plata de aquella época.

Entre las conclusiones arribadas se mencionó la existencia de un interesante número de mujeres que realizó operaciones por su propia cuenta y riesgo, se registró como consignataria y a veces hasta como intermediaria entre distintos mercados, incluso tratándose del envío de metálico.

“(…) exportaban cueros, astas, sebo, pieles finas, lana sucia, plumas, carnes, plata, oro, cobre, cascarilla y cacao, estos últimos de reexportación, e introducían esclavos, mercería, textiles, hierro, arena, maderas y un sinnúmero de efectos”, consigna el trabajo”.

Tras mencionar que muchas eran viudas que debieron hacerse cargo de los negocios de su esposo, Aguirrezabala señaló que también mujeres casadas ejercieron esa actividad

“Dentro de las actividades realizadas por las mujeres de la comunidad portuaria, no quedaron fuera aquellas ligadas con la navegación, ya sea porque se involucraron en operaciones de compra y venta de barcos, porque se vieron obligadas a operar como testaferros, porque decidieron poner sus naves a remate, vieron la necesidad de su carenado o bien porque las utilizaron en el tráfico marítimo”.

Se pudo constatar que algunas tenían la titularidad dominial de más de una embarcación de distinto tipo y calado.

“Generalmente se trataba de viudas que habían heredado fragatas, lanchas, balandras, goletas, zumacas, bergantines, las cuales, según su envergadura, quedaban afectadas al cabotaje o bien al tráfico oceánico, siendo la mayor proporción de las naves destinadas al tráfico antes que al servicio portuario”.

El trabajo determinó que entre 1775 y 1810 detentaron la titularidad dominial de 35 embarcaciones de distinto tipo y calado, en el Río de la Plata, unas 24 mujeres.

Como figura arquetípica dentro de la muestra de mujeres de comercio, la doctora en Historia destacó a María Mercedes Sarasa, cuyos comienzos en la actividad mercantil se vieron jalonados por una serie de hechos acaecidos tras la muerte de su esposo, Casimiro de Necochea, el 4 de Mayo de 1802.

Según Aguirrezabala, en líneas generales la inserción de las mujeres en el gran comercio, en operaciones de préstamo de efectivo y aún en negocios vinculados a la navegación y al tráfico, dependió en buena medida de los condicionamientos circunstanciales ligados a los vínculos que pudieron incidir para que aquellas eludieran las limitaciones del modelo de sociedad impuesto.

“Fueron significativas las conexiones generadas por el comerciante, las relaciones propiciadas por el grupo familiar, dentro y fuera de los lazos parentales, un conglomerado de individuos e instituciones como el Consulado y la Iglesia, que supieron favorecer los negocios mercantiles y portuarios de algunas mujeres en tanto robustecían sus propios intereses”.

La investigadora sostuvo que a pesar del condicionamiento del contexto sociocultural en el que se desenvolvieron estas mujeres, caracterizado por manifiestas asimetrías en relación a los varones, se desenvolvieron con gran habilidad en el mundo de las finanzas y la navegación.


Reproducido de Argenports.com

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